El analista hondureño Rafael Erazo afirmó a EL REPORTERO Honduras que el crimen organizado mantiene una fuerte operación en distintas regiones del país, particularmente en sectores del Bajo Aguán, donde los conflictos por tierras dedicadas al cultivo de palma africana continúan dejando hechos violentos y pérdidas humanas. Según indicó, la situación refleja un deterioro progresivo de la seguridad nacional y evidencia la presencia de estructuras criminales con alto poder territorial.
Erazo hizo referencia a las recientes masacres registradas en el departamento de Colón, donde al menos 19 personas murieron en distintos hechos violentos ocurridos en las últimas semanas, así como al asesinato de seis miembros de la Dirección Policial Anti Maras y Pandillas Contra el Crimen Organizado (DIPAMPCO) en Cortés. Para el analista, estos episodios muestran la capacidad operativa que mantienen grupos criminales ligados al narcotráfico y otras economías ilícitas.
El Bajo Aguán ha sido históricamente una de las zonas más conflictivas de Honduras debido a las disputas agrarias entre empresas palmeras, cooperativas campesinas y estructuras armadas ilegales. Organismos nacionales e internacionales de derechos humanos han advertido durante años sobre asesinatos, amenazas y desplazamientos forzados en la región, donde también se han detectado rutas utilizadas para el tráfico de drogas hacia el Caribe y Norteamérica.
De acuerdo con Erazo, el Gobierno hondureño debe implementar estrategias permanentes y sostenidas para recuperar el control de los territorios más afectados por la criminalidad. Señaló específicamente que Colón se ha convertido en un punto estratégico para organizaciones vinculadas al narcotráfico debido a su ubicación geográfica y sus conexiones con rutas marítimas clandestinas utilizadas para el trasiego de drogas.
El analista también advirtió que, si no se toman medidas contundentes para enfrentar el avance de las estructuras criminales, Honduras podría acercarse a condiciones propias de un “Estado fallido”, donde las instituciones pierdan capacidad de control sobre partes del territorio nacional. Diversos informes de organismos internacionales han señalado que la corrupción, la debilidad institucional y la violencia ligada al narcotráfico continúan siendo algunos de los principales desafíos para la estabilidad hondureña.
Mientras tanto, sectores empresariales, organizaciones civiles y expertos en seguridad coinciden en la necesidad de fortalecer la investigación criminal, la presencia policial y las políticas de prevención social para frenar la escalada de violencia. Honduras continúa enfrentando uno de los contextos de seguridad más complejos de Centroamérica, especialmente en regiones donde convergen conflictos agrarios, pobreza y crimen organizado.
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