El excandidato presidencial Salvador Nasralla volvió a encender el debate político al cuestionar duramente el rol que desempeña la bancada del Partido Liberal de Honduras dentro del Congreso Nacional.
A través de declaraciones recientes, el dirigente aseguró que desde el 20 de enero de 2026 la estructura liberal en el Legislativo estaría siendo influenciada por el Partido Nacional de Honduras.
Según Nasralla, aproximadamente el 75 % de los diputados liberales responderían a intereses ajenos a su propia institución política, lo que, a su juicio, ha debilitado el papel del partido como fuerza de oposición.
Estas críticas se suman a señalamientos previos en los que el exaspirante presidencial cuestionó decisiones de congresistas liberales, acusándolos de alinearse con otras fuerzas políticas en momentos clave dentro del hemiciclo.
El también líder político lamentó que el Partido Liberal haya desaprovechado una oportunidad histórica para impulsar reformas profundas desde la presidencia del Congreso Nacional.
En ese contexto, afirmó que el país enfrenta un nuevo ciclo de estancamiento político, similar —según su criterio— al experimentado entre 2010 y 2026.
Nasralla sostuvo que Honduras estaría entrando nuevamente en un periodo de retroceso institucional, marcado por la falta de consensos y la incapacidad de generar cambios estructurales.
El dirigente político insistió en que será necesario reconstruir las bases del liberalismo, en lo que describió como un proceso de “empezar de nuevo” dentro del partido.
Analistas han señalado que las tensiones internas reflejan una lucha por el control político dentro del liberalismo, una fuerza que en los últimos años ha intentado reposicionarse en el escenario nacional.
Las declaraciones de Nasralla se producen en un contexto de alta polarización política en Honduras, tras unas elecciones marcadas por controversias y cuestionamientos entre actores políticos.