La NASA se prepara para cerrar este viernes 10 de abril de 2026 uno de los capítulos más relevantes de la exploración espacial moderna, con el retorno de la misión Artemis II, tras un viaje de aproximadamente diez días alrededor de la Luna.
La misión despegó el pasado 1 de abril desde el Centro Espacial Kennedy, utilizando el potente cohete Space Launch System y la nave Orion, bautizada como “Integrity”.
A bordo viajaron cuatro astronautas: el comandante Reid Wiseman, el piloto Victor Glover, la especialista de misión Christina Koch —primera mujer en participar en una misión de este tipo—, y Jeremy Hansen, quien se convirtió en el primer canadiense en formar parte de un vuelo lunar.
Durante su travesía, la nave realizó un sobrevuelo lunar sin entrar en órbita, alcanzando una distancia aproximada de 407,000 kilómetros de la Tierra, superando incluso el récord establecido por la misión Apollo 13.
Los astronautas lograron capturar imágenes inéditas del lado oculto de la Luna y de la Tierra desde el espacio profundo, aportando datos clave para futuras misiones del programa Artemis, cuyo objetivo final es establecer una presencia humana sostenible en el satélite natural.
El retorno de la cápsula sigue una trayectoria de “retorno libre”, aprovechando la gravedad de la Tierra y la Luna, con pequeñas correcciones durante el trayecto de regreso. Este método garantiza mayor seguridad al permitir que la nave regrese automáticamente en caso de fallos críticos.
Uno de los momentos más críticos del día será el reingreso a la atmósfera terrestre, previsto alrededor de las 7:53 p.m. (hora del este de EE. UU.), cuando la cápsula alcance velocidades cercanas a los 38,600 km/h y enfrente temperaturas de hasta 1,650 grados Celsius.
Posteriormente, el amerizaje está programado para las 8:07 p.m. en el océano Pacífico, frente a la costa de San Diego, donde equipos de recuperación, incluyendo el buque USS John P. Murtha, asistirán a la tripulación.
La maniobra de reentrada contempla un innovador “rebote controlado” en las capas altas de la atmósfera, una técnica diseñada para reducir la carga térmica y la desaceleración, considerada clave para futuras misiones tripuladas más ambiciosas.
Este regreso representa el primer amerizaje de astronautas provenientes de una misión lunar desde 1972, consolidándose como una prueba fundamental para validar sistemas de reentrada, paracaídas y recuperación, así como para estudiar los efectos del espacio profundo en el cuerpo humano.