Tegucigalpa.- El inicio de la Semana Santa queda marcado este 29 de marzo con la celebración del Domingo de Ramos, una de las fechas más significativas para la comunidad católica, que congrega a miles de fieles en distintos puntos del país.
En la capital hondureña, la actividad religiosa tuvo como epicentro la Catedral San Miguel Arcángel, donde desde tempranas horas los creyentes acudieron para participar en las ceremonias litúrgicas y bendecir sus ramos.
Desde días previos, numerosas familias se instalaron en los alrededores del templo para comercializar los tradicionales ramos y cruces elaborados con palma, una práctica que forma parte de las costumbres religiosas y económicas de la temporada.
Además de los artículos religiosos, los vendedores ofrecieron productos típicos como coyoles, rosquillas y mangos, generando un ambiente festivo que combina la fe con el sustento diario de muchos hogares.
Durante la jornada, los feligreses participan con devoción en la bendición de los ramos, un símbolo que recuerda la entrada triunfal de Jesucristo a Jerusalén, según la tradición cristiana.
El acto litúrgico representa también el inicio formal de la Semana Santa, período en el que se conmemoran los momentos más importantes de la pasión, muerte y resurrección de Cristo.
En los alrededores de la catedral se observa una alta afluencia de personas, lo que dinamiza la actividad comercial informal y evidenció la relevancia de esta fecha tanto en el ámbito espiritual como económico.
Autoridades eclesiásticas destacan la importancia de vivir esta celebración con recogimiento, reflexión y respeto, recordando el significado profundo de los ritos que marcan estos días.
Asimismo, hacen un llamado a los asistentes a mantener el orden y la convivencia pacífica durante las actividades religiosas, ante la gran cantidad de personas que se movilizan en la ciudad.
El Domingo de Ramos, además de su valor religioso, reafirma tradiciones que se transmiten de generación en generación, consolidándose como una de las celebraciones más arraigadas en la cultura hondureña.