La tensión entre Irán y Estados Unidos escaló este domingo luego de que Teherán advirtiera que destruirá infraestructuras energéticas en toda la región si Washington ejecuta ataques contra sus instalaciones.
El mensaje fue emitido por Mohamad Baqer Qalibaf, quien reaccionó al ultimátum del presidente Donald Trump, que exige la reapertura del estrecho de Ormuz en un plazo de 48 horas.
Trump advirtió que, de no cumplirse esa condición, la Casa Blanca ordenará ataques contra centrales eléctricas iraníes, iniciando por las de mayor capacidad, según publicó en su red Truth Social.
En respuesta, Qalibaf aseguró que cualquier agresión contra instalaciones energéticas de Irán desencadenará una ofensiva directa contra infraestructuras petroleras y energéticas en toda la región, lo que podría generar una crisis prolongada en los mercados globales.
El funcionario iraní también anticipó que este escenario mantendría elevados los precios del petróleo durante un periodo prolongado, en un contexto ya marcado por la volatilidad y la incertidumbre geopolítica.
A estas advertencias se sumó el portavoz militar Ebrahim Zolfaqari, quien señaló que Irán respondería atacando no solo instalaciones energéticas, sino también infraestructuras tecnológicas y plantas desalinizadoras vinculadas a intereses estadounidenses en Oriente Próximo.
El cruce de amenazas forma parte del pulso que ambas naciones mantienen por el control y la seguridad del estrecho de Ormuz, una vía por la que transita cerca del 20% del petróleo mundial, lo que la convierte en un punto crítico para la economía global.
Desde el inicio de la ofensiva militar impulsada por Estados Unidos e Israel a finales de febrero, Irán ha colocado este corredor marítimo en el centro del conflicto, elevando el riesgo de una escalada regional con impacto directo en los precios de los combustibles a nivel mundial.