El Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM) informó que el 8 de marzo se llevó a cabo un ataque militar contra una embarcación señalada de operar para organizaciones consideradas terroristas y vinculadas al narcotráfico en el Pacífico Oriental. La acción fue ejecutada por la Fuerza de Tarea Conjunta Southern Spear.
De acuerdo con el comunicado oficial, la operación se realizó bajo la dirección del comandante del Comando Sur, el general Francis L. Donovan, como parte de la estrategia estadounidense para combatir redes de narcotráfico que operan en rutas marítimas del hemisferio occidental.
La inteligencia militar indicó que la embarcación se desplazaba por corredores conocidos de tráfico de drogas en el Pacífico Oriental y que participaba activamente en operaciones de transporte de estupefacientes destinadas a financiar actividades criminales.
Durante el ataque, descrito por las autoridades como un “ataque cinético letal”, seis hombres identificados como presuntos narcoterroristas murieron en la acción militar, según reportes difundidos por el propio Comando Sur y medios internacionales.
Las autoridades estadounidenses también confirmaron que ningún miembro de las fuerzas armadas de Estados Unidos resultó herido durante la operación, la cual se ejecutó en aguas internacionales.
La ofensiva forma parte de una campaña más amplia iniciada en 2025 para combatir organizaciones vinculadas al narcotráfico en el Caribe y el Pacífico, donde el ejército estadounidense ha intensificado sus operaciones contra embarcaciones sospechosas.
Según reportes de prensa y autoridades militares, estas operaciones buscan reducir el flujo de drogas hacia territorio estadounidense y debilitar a organizaciones criminales que utilizan rutas marítimas para transportar narcóticos.
Sin embargo, algunas organizaciones de derechos humanos y analistas han cuestionado la legalidad y el alcance de estos ataques, argumentando que el uso de fuerza letal contra presuntos narcotraficantes en alta mar podría generar debates sobre el marco legal internacional.
A pesar de estas críticas, el gobierno de Estados Unidos sostiene que las operaciones se basan en inteligencia previa que confirma la participación de las embarcaciones en actividades ilícitas vinculadas al narcotráfico.
Las autoridades indicaron que continuarán las acciones de vigilancia y combate en las rutas marítimas utilizadas por redes criminales en América Latina y el Caribe, como parte de la estrategia regional contra el narcoterrorismo.