El jefe del Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), almirante Brad Cooper, anunció que las fuerzas estadounidenses han llevado a cabo ataques contra casi 2,000 objetivos en Irán, utilizando más de 2,000 municiones en lo que calificó como la mayor concentración de potencia de fuego regional en una generación.
Cooper detalló que las defensas aéreas iraníes han sido severamente degradadas, con cientos de misiles balísticos, lanzadores y drones destruidos en varias regiones estratégicas, debilitando de manera significativa la capacidad militar de Teherán.
En un comunicado, el almirante señaló que las primeras 24 horas de la ofensiva fueron casi el doble de intensas que los ataques iniciales de "conmoción y pavor" de 2003 contra Irak, destacando la magnitud de la operación actual.
El jefe del CENTCOM confirmó además que las operaciones estadounidenses han hundido 17 buques de guerra iraníes, incluyendo el submarino más operativo de la Armada de Irán, que ahora presenta un agujero en su costado. “También estamos hundiendo a la Armada iraní, a toda la Armada”, aseguró Cooper.
El almirante reafirmó que “no hay un solo buque iraní navegando en el Golfo Pérsico, el estrecho de Ormuz ni el golfo de Omán”, subrayando el control temporal que Estados Unidos mantiene sobre las rutas marítimas estratégicas.
Mientras tanto, Irán ha respondido con más de 500 misiles balísticos y más de 2,000 drones, dirigidos contra posiciones estadounidenses, israelíes y de estados árabes aliados en la región, ampliando la escalada militar.
Cooper indicó que la destrucción de la infraestructura aérea y naval de Irán permitirá reducir significativamente la capacidad ofensiva y defensiva del régimen en los próximos días, aunque advirtió que la situación sigue siendo altamente volátil.
El oficial estadounidense también destacó la coordinación con aliados regionales, incluyendo fuerzas israelíes y estados del Golfo, para garantizar la seguridad de rutas estratégicas y minimizar riesgos para el comercio marítimo internacional.
Expertos militares consultados señalan que la ofensiva representa un cambio de paradigma en la región, con implicaciones inmediatas para la seguridad energética global, debido al cierre temporal de rutas de transporte de petróleo y gas.
La intensidad de los ataques ha generado alerta internacional, y organismos multilaterales llaman al diálogo para evitar un conflicto prolongado, mientras se monitorean los posibles impactos humanitarios y económicos en los países cercanos.
La combinación de ataques aéreos, navales y de misiles refleja una confrontación de gran escala que podría alterar la estabilidad regional, afectando no solo la seguridad militar, sino también la logística de transporte y suministro de energía.
Analistas internacionales advierten que, aunque Estados Unidos ha degradado las defensas de Irán, la capacidad de respuesta mediante misiles y drones seguirá siendo un riesgo, manteniendo a Medio Oriente en una situación crítica de tensión y vigilancia constante.