La crisis en Medio Oriente entró en una fase de mayor intensidad, luego de que la Fuerza Aérea de Israel confirmara la ejecución de más de 30 ataques dirigidos contra el sistema de misiles balísticos y los sistemas de defensa del régimen iraní, como parte de la operación denominada “Rugido del León”.
Según el balance militar difundido en las últimas horas, los bombardeos buscan degradar la capacidad ofensiva de Irán y reducir al mínimo los lanzamientos de misiles hacia territorio israelí. En total, Israel ha lanzado más de 2,000 bombas contra objetivos estratégicos en suelo iraní desde el inicio de la ofensiva.
En paralelo, los sistemas de defensa aérea israelíes, junto con la flota de aviones y helicópteros de combate, han interceptado con éxito más de 50 aeronaves no tripuladas enviadas desde Irán hacia Israel. Las autoridades militares sostienen que la mayoría de los drones fueron neutralizados antes de ingresar al espacio aéreo sensible.
El comandante de la escuadrilla 107 de la Fuerza Aérea israelí declaró que cada misión tiene como objetivo reducir la amenaza sobre la población civil. “Seguiremos actuando para eliminar cualquier amenaza, en cualquier lugar y en el momento que sea necesario”, afirmó, destacando la continuidad de las operaciones.
En el frente interno iraní, reportes indican que un ataque en el oeste del país dejó al menos 43 miembros de las fuerzas de seguridad muertos, en uno de los golpes más significativos contra estructuras militares desde el inicio de la ofensiva.
Mientras tanto, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) anunciaron la movilización de aproximadamente 100,000 reservistas, en lo que analistas interpretan como una señal de preparación ante un posible conflicto prolongado o una expansión regional.
Desde Washington, el presidente de Estados Unidos aseguró que la operación militar avanza “por delante de lo previsto”, en una declaración que refuerza el respaldo estratégico estadounidense a las acciones israelíes.
No obstante, el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) desmintió reportes que indicaban que misiles balísticos iraníes hubiesen impactado al portaaviones USS Abraham Lincoln, calificando esa información como incorrecta.
La escalada también ha generado reacciones dentro de Irán, incluyendo declaraciones atribuidas a un sobrino del líder supremo Alí Jamenei, quien habría expresado públicamente que el régimen debe desaparecer, reflejando tensiones internas en medio del conflicto.
Con ataques a infraestructura militar, movilización masiva de tropas y una creciente participación indirecta de potencias internacionales, la confrontación entre Israel e Irán mantiene en alerta a la comunidad internacional. El riesgo de que la crisis se extienda a otros países de la región continúa siendo uno de los principales focos de preocupación global.