La Asociación para el Desarrollo y Superación de la Pobreza (AHDESUP) y el Comité Honduras Alerta desarrollaron el foro “Alerta Precursores: los desafíos de la amenaza del fentanilo en Honduras”, un espacio de análisis que reunió a expertos nacionales e internacionales para advertir sobre el peligro que representa el tráfico de sustancias químicas utilizadas en la fabricación de drogas sintéticas.
El evento tuvo como objetivo generar un diálogo multidisciplinario entre especialistas, autoridades y sociedad civil, orientado a encender las alertas tempranas y promover medidas concretas para prevenir el tráfico de precursores químicos, reducir riesgos y preparar al país ante una eventual emergencia sanitaria vinculada a drogas sintéticas.
Durante el foro se destacó que el tráfico de drogas sintéticas es actualmente una de las actividades ilícitas de mayor crecimiento en la región. La creciente demanda de fentanilo ha convertido su producción en un negocio altamente atractivo para el crimen organizado, debido a sus elevados márgenes de ganancia y a la facilidad logística que implica su transporte por tratarse de sustancias compactas y de alta potencia.
Entre los expositores participó el periodista mexicano Óscar Balderas, reconocido por su cobertura sobre crimen organizado y narcotráfico, junto a Claudia Caballero, especialista en toxicología del Centro de Información Toxicológico de la UNAH; la doctora Ingrid Jissela Barahona Recinos, especialista en Anestesiología, Reanimación y Dolor del Hospital Escuela; y Carlos Castro, psicólogo clínico de Casa Alianza.
Los expertos coincidieron en que el tráfico de precursores químicos y la expansión de drogas sintéticas como el fentanilo constituyen una amenaza silenciosa que exige respuestas coordinadas y humanas. Recordaron que el fentanilo es un opioide sintético entre 50 y 100 veces más potente que la morfina, cuyo impacto devastador ya se ha extendido por América del Norte y comienza a expandirse en América Latina.
En su intervención, Balderas subrayó la urgencia de aprobar instrumentos legales y regulatorios que permitan un mayor control de los precursores, así como la implementación de tecnología en aduanas para reducir riesgos de corrupción. También planteó la necesidad de fortalecer la capacitación de personal en primera línea de atención, adquirir pruebas para la detección de fentanilo y garantizar la disponibilidad de medicamentos que permitan atender sobredosis y evitar muertes.
El encuentro contó con la asistencia de representantes de organizaciones de sociedad civil, organismos internacionales, académicos, miembros de las Fuerzas Armadas de Honduras, la Policía Nacional, medios de comunicación y funcionarios de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, quienes coincidieron en la importancia de actuar de forma preventiva antes de que el fenómeno alcance mayores dimensiones.
Los organizadores recordaron que los precursores químicos son sustancias legales con múltiples aplicaciones industriales, pero que pueden ser desviadas para la síntesis de drogas ilícitas. Advirtieron que el mercado del fentanilo ha adquirido proporciones sin precedentes y que lo que inició como una crisis focalizada en Estados Unidos hoy se perfila como un fenómeno global con profundas implicaciones económicas, sociales y políticas que están redefiniendo las estrategias gubernamentales en materia de seguridad y salud pública.