Tres embarcaciones que intentaron evadir controles marítimos fueron finalmente capturadas por fuerzas estadounidenses en una operación que se desarrolló durante la noche en aguas internacionales, según informaron autoridades militares.
El operativo incluyó un derecho de visita, una interdicción marítima y el abordaje del buque “Bertha”, acciones que se realizaron sin incidentes dentro del área de responsabilidad del Comando Indo-Pacífico de Estados Unidos (INDOPACOM).
De acuerdo con el reporte oficial, el “Bertha” operaba desafiando la cuarentena establecida por el presidente Donald Trump para buques sancionados que navegan en el Caribe. La embarcación habría intentado evadir los controles desplazándose a lo largo de rutas marítimas internacionales.
Las autoridades indicaron que el seguimiento del navío se extendió desde el Caribe hasta el Océano Índico, demostrando —según el comunicado— la capacidad de proyección global de las fuerzas estadounidenses para aplicar sanciones marítimas.
“El mar abierto no es refugio para actores sancionados”, subrayó el informe, enfatizando que las aguas internacionales no constituyen un espacio de impunidad para quienes incumplen disposiciones internacionales o restricciones impuestas por Washington.
La operación combinó vigilancia aérea, monitoreo satelital y despliegue naval coordinado, permitiendo ubicar y detener a las tres embarcaciones que inicialmente se dieron a la fuga.
El derecho de visita y el abordaje del “Bertha” se realizaron conforme a protocolos internacionales de interdicción marítima, y no se reportaron enfrentamientos ni daños durante la maniobra.
Desde el Departamento de Defensa se reiteró que la estrategia busca negar libertad de maniobra a actores ilícitos y a sus representantes en el ámbito marítimo, sin importar la distancia geográfica.
Autoridades estadounidenses recalcaron que ninguna otra nación posee —según su postura— el alcance logístico, la resistencia operativa ni la voluntad política para ejecutar este tipo de acciones a escala intercontinental.
La operación se enmarca en un endurecimiento de las medidas de control marítimo relacionadas con sanciones económicas y restricciones impuestas a embarcaciones vinculadas con actividades consideradas ilícitas.
Expertos en seguridad marítima señalan que este tipo de interdicciones refuerzan la presencia estratégica de Estados Unidos en corredores navales clave, especialmente en regiones donde convergen rutas comerciales sensibles.
El mensaje final fue contundente: por tierra, aire o mar, las fuerzas estadounidenses mantendrán la persecución contra actores sancionados, reafirmando su intención de ejercer presión y control en los espacios marítimos internacionales.