Una ola de violencia se desató en varios estados de México luego del operativo contra el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), que dejó decenas de muertos, heridos y bloqueos en carreteras estratégicas. Las autoridades han informado que la situación comienza a estabilizarse, aunque persisten cortes y restricciones en algunas rutas.
Según datos del Ministerio de Seguridad y Protección Ciudadana, el saldo total de víctimas asciende a 62 personas, entre ellos 25 miembros de la Guardia Nacional que perdieron la vida durante enfrentamientos armados con los presuntos delincuentes.
El operativo derivó en la muerte de 34 presuntos integrantes del CJNG y dejó a 15 efectivos lesionados, mientras que 70 personas fueron detenidas por su presunta participación en actos delictivos vinculados al cártel.
Las fuerzas de seguridad detallaron que la violencia se manifestó con al menos 85 bloqueos en rutas de tránsito de al menos diez estados, afectando la circulación de vehículos y generando retrasos en zonas urbanas y rurales.
El Gobierno mexicano aseguró que, pese a la intensidad de la ofensiva, los operativos han permitido retomar gradualmente el control de las zonas afectadas, priorizando la protección de ciudadanos y la normalización de los servicios de transporte y logística.
Autoridades locales y federales se mantienen en alerta, con operativos de vigilancia y patrullajes para prevenir nuevos ataques, y han hecho un llamado a la población para evitar transitar por carreteras donde persistan bloqueos o enfrentamientos.
Analistas en seguridad destacan que la ofensiva contra el CJNG refleja un patrón de represalias que ocurre tras la captura o neutralización de líderes criminales, subrayando los retos que enfrenta México para contener la violencia generada por los cárteles.
Mientras tanto, el Gobierno continúa coordinando acciones con los estados afectados y reforzando el despliegue de la Guardia Nacional, con el objetivo de restablecer la seguridad y minimizar riesgos para la población civil.