El 23 de febrero, fuerzas militares de Estados Unidos llevaron a cabo una operación de alto impacto en el Caribe contra estructuras vinculadas al narcotráfico internacional y organizaciones terroristas designadas. La acción fue dirigida por el comandante del Comando Sur de Estados Unidos, general Francis L. Donovan.
De acuerdo con la información oficial, la Fuerza de Tarea Conjunta Southern Spear ejecutó un ataque cinético letal contra una embarcación que era operada por individuos asociados a redes consideradas como Organizaciones Terroristas Designadas por el gobierno estadounidense.
La inteligencia militar confirmó que la nave se desplazaba por rutas conocidas de narcotráfico en aguas del Caribe, una zona estratégica utilizada históricamente para el transporte de drogas hacia Norteamérica y otros mercados internacionales.
Durante la operación murieron tres hombres identificados como narcoterroristas. Las autoridades estadounidenses indicaron que la acción fue planificada con base en información de inteligencia precisa y seguimiento operativo previo.
El comunicado subraya que ningún miembro de las fuerzas militares estadounidenses resultó herido durante la intervención, lo que refleja —según fuentes oficiales— el nivel de coordinación y capacidad táctica desplegada en el operativo.
Este tipo de acciones forman parte de los esfuerzos continuos del Comando Sur para debilitar las redes transnacionales que combinan actividades terroristas y narcotráfico, consideradas una amenaza directa a la seguridad regional.
Expertos en seguridad señalan que el Caribe continúa siendo un corredor clave para el tráfico de estupefacientes, debido a su ubicación geográfica y la extensa zona marítima que facilita operaciones clandestinas.
La operación Southern Spear se enmarca en una estrategia más amplia de interdicción marítima, cooperación internacional y presión militar selectiva contra estructuras criminales que operan en aguas internacionales y territorios estratégicos del hemisferio occidental.