Guatemala vive este lunes su primer día bajo el estado de sitio declarado por el presidente Bernardo Arévalo de León, luego de una ola de violencia que sacudió al país el fin de semana, marcada por motines en varias cárceles y el asesinato de policías por presuntos pandilleros.
El sábado, motines simultáneos se registraron en tres prisiones del país, situación que las autoridades lograron controlar, pero que provocó represalias de grupos criminales en forma de ataques directos contra agentes de seguridad.
Durante los incidentes del domingo, varios policías resultaron heridos y uno de ellos falleció en las últimas horas, elevando a nueve la cifra de efectivos muertos en lo que se considera un ataque coordinado por pandilleros contra las fuerzas de seguridad.
El presidente Arévalo y el ministro de Gobernación, Marco Villeda, encabezaron esta mañana un acto de homenaje a los policías caídos, recordando su valentía y el sacrificio de quienes dieron la vida cumpliendo su deber.
El estado de sitio decretado se mantendrá por 30 días y faculta a las autoridades para actuar con mayor amplitud, incluyendo la posibilidad de detener sospechosos de terrorismo o sedición sin orden judicial, en un intento de restaurar el orden y la seguridad.
Villeda expresó su reconocimiento a los agentes fallecidos, subrayando que sus nombres no se olvidarán y que su entrega será honrada como ejemplo de compromiso con la ciudadanía y la ley.
La medida busca, además, fortalecer el control sobre los centros penitenciarios y evitar que nuevos motines o actos de violencia puedan desestabilizar al país, protegiendo a los ciudadanos y restaurando la confianza en las fuerzas de seguridad.
Mientras tanto, la población y los analistas observan con atención los efectos del estado de sitio, ante la expectativa de que la acción gubernamental reduzca la violencia y envíe un mensaje contundente a los grupos criminales que operan en Guatemala.